top of page

EL ESPEJO MUDO DEL ALMA

  • Foto del escritor: Casa De Van Gogh
    Casa De Van Gogh
  • 7 feb 2021
  • 2 min de lectura

En las cosas del ser no cabe lo superficial, quizá haya un lugar profundo en nuestro interior para guardar recuerdos materiales sobre alguna situación, pero en realidad es un recuerdo quebrado; dado que en el presente lo que tenemos es emoción respecto a nuestras vivencias, que resultarían ser espejos rotos en miles de pedazos. Así que esto no se trata de cuan rotos estemos todos, sino de todo lo que hicimos para llegar a rompernos, son ciclos, y cada ciclo representa un espejo; una persona, un animal, una planta, un paisaje, incluso una ilusión de las cosas que merecemos vivir. Al cerrarse un ciclo, se rompe un espejo en nuestro interior, no hay nadie que nos salve, sino nosotros mismos de no resultar exageradamente mal; y pasar por alto el espejo roto sin reconocerlo.


Obra: "Espejos Rotos", Adelina Carrion.


Existe un límite de tiempo para cada espejo, y no depende de nosotros la cantidad de tiempo porque simplemente es natural, el tiempo es el ser mismo que se mueve como el agua en medio de las montañas, como el viento entre las nubes, pero el tiempo se mueve en los cuerpos, en nuestros cuerpos; y es verdad, viéndolo de ésta manera seríamos inocentes de nuestros actos, de hecho lo somos cuando del alma se trata. Son insinuaciones coherentes entre las cosas y el ser las que nos atraviesan en cada ciclo y en realidad, este cuerpo no es nuestro aunque lo quisiéramos, no tenemos cuerpo, no tenemos tiempo, ni planeta, no tenemos nada porque en realidad somos almas rotas que se miran unas a otras, que se buscan, que se encuentran, miradas que se desvanecen, que se pierden, o que nunca se hallan porque se ocupan viéndose en espejos retrógrados llenos de suposiciones. A veces me pregunto; ¿Por qué nadie habla de esto?, acaso, ¿No es importante saber que somos espejos donde los demás se ven?, ¿No es importante saber que todos lo somos?, seguramente estamos buscando un paraíso a través del ego sin mirar hacia adentro, sin reflejar en el otro nuestro verdadero ser, porque no hemos sido capaces de fluir como nos muestra el agua, sino que tenemos las ventanas abiertas esperando a que un espejo eche un vistazo adentro, sin conciencia y con los ojos apagados para dejarnos estar.

Entre más vivo, más siento, más me rompo, más veces muero y es ahí cuando me siento frente a un verdadero amigo, y veo su interior para expresarme con amor, me detengo al final de ese ciclo para recoger los pedazos rotos en compañía de alguien, intentándolo para encontrar la paz. Quedo atónita al sentarme frente a un verdadero amigo y entristecerme para luego poder reír, ese amigo está aquí, es el reflejo de mí cuando se rompe el ciclo, ese amigo me estuvo buscando desde que el ego se me atravesó y me ha encontrado, a veces vulnerable pero no siempre, ese amigo soy yo abrazando recuerdos quebrados a través del amor.







Autora: Natalia López.

 
 
 

Comentarios


©2021 por Fundación Casa de Van Gogh. Creada con Wix.com

bottom of page